Esto solo era el comienzo de una noche intensa, era como escuchar melodias que penetraban hasta lo profundo de tu ser, como respirar la frescura de una mañana, sentir el corazón vuelto loco.
Decidí llevarla a la habitación y continuar con lo nuestro y para ese entonces mis polvos mágicos habían actuado. La tomé de forma casi grosera y no me preocupaba por el ruido que pudiera hacer, me comía cada parte de su cuerpo con tanto placer y me prendia ver sus ojos extraviados de excitación.
A medio acto decidí ir por un trago y continuar, aún quedaba noche, quedaban caricias y mucho placer que gozar.
¿Quieres un trago o algo de tomar? pregunté
¿Puedes traerme un poco de agua por favor o quieres que baje contigo a la cocina?
¡Si quieres quedate y yo te lo traigo! le dije mientras le sonreía.
Esta bien, solo no tardes... Dijo y se recostó de espaldas dejando que admirara su hermosa espalda y su hermoso trasero.
No pude evitar notar esa pequeña marca que parecía el boton de off de la pasión, uno que por error en otra ocasión ose a tocar sin pensar en lo doloroso que parece ser su origen.
Baje a prisa las escaleras y mientras me preparaba mi bebida la escuche decirme desde la cama ¿te molesta si pongo algo de musica?
Le grité que no, que con confianza lo hiciera, puso una sensual musica con saxofón, esa mujer era increible hasta su gusto musical era excitante, podría haberse sacado de otro tipo de vida, de otra historia que no tenia nada que ver con esta.
Una vez llegando nuevamente con mi whisky y su agua, ella ya estaba nuevamente de espaldas, notó mi mirada y volteando de una manera seductora me lanzó su tipica sonrisa de medio lado, se mordió el labio inferior y vino hasta mí para tomar su agua.
Con las dos manos tomó el vaso y dió un sorbo. Se dirigió hasta el buró y lo colocó ahí después de beber otro poco. Yo estaba mirandola como un verdadero imbecil.
Ella vino de regreso a mí, bailando al ritmo de la música y me hizo sentar a la orilla de la cama. Seguia danzando e intercalaba sus movimientos con caricias para mí y para ella, besos profundos, en un de repente se montó en una de mis piernas y podía sentir su calor y su humedad, sin duda bailar así tambien la hacia disfrutar, se puso de espaldas y se sentó encajando perfectamente en mí. La tomé por la cadera y la movi a mi antojo mientras mordía y lamia su espalda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario